Es con una alegría tan profunda. Es un aleluya tal. Aleluya, grito, aleluya que se funde con el más oscuro alarido humano de dolor de separación pero que es un grito de felicidad diabólica. Porque ya nadie me ata. Sigo con capacidad de razonar –he estudiado matemáticas, que son la locura de la razón– pero ahora quiero el plasma, quiero alimentarme directamente de la placenta. Tengo un poco de miedo: miedo de entregarme, porque el próximo instante es lo desconocido. ¿El próximo instante está hecho por mí? ¿O se hace solo? Lo hacemos juntos con la respiración. Y con una desenvoltura de torero en la arena.
Mostrando entradas con la etiqueta AGUA VIVA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AGUA VIVA. Mostrar todas las entradas
domingo, 21 de julio de 2019
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

