manuscrito
El tío de Ferdinand von Schirach era juez y había servido en la marina: una granada le voló el brazo izquierdo y la mano derecha. A pesar de esa horrible contrariedad, su señoría no se rindió, tuvo una larga carrera judicial y se hizo famoso por ser un magistrado sensible y justo. Le encantaba cazar en un pequeño coto. Refiere su sobrino que una mañana se metió en el bosque, colgó delicadamente su chaqueta en una rama, se llevó el doble cañón de su escopeta a la boca, apretó el gatillo con el muñón y se voló la cabeza. En una carta que le dejó a su mejor amigo, se excusaba por estar harto y le decía: "La mayoría de las cosas son complicadas, y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo".
