Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de noviembre de 2024

Voces perdidas en la nieve”, un cuento de Mavis Gallant

 



A mitad del período de entreguerras, los padres que en su propia infancia habían sido formados con rigor eduardiano eran propensos a darles un tono categórico a preguntas muy simples: “Porque lo digo yo” era la respuesta a “¿Por qué?”, y la respuesta de un niño a “¿Qué te acabo de decir?” pocas veces podía ser distinta a “Que no” –que no digas, hagas, toques, saques, salgas, discutas, rechaces, comas, levantes, abras, grites, pongas mala cara, se te vea enojado–. 

jueves, 1 de febrero de 2024

El Negro de París, Osvaldo Soriano

 



El Negro es un gato tranquilo, distante, tosco a veces, sin ser grosero. Mi papá y yo fuimos a buscarlo una tarde a la Sociedad Protectora de Animales de París. Habíamos llegado tiempo atrás a Francia, y yo me sentía muy solo, sin entender por qué habíamos dejado Buenos Aires con tanto apuro.

Mi papá y mi mamá me explicaron muchas veces que corríamos peligro mientras los militares gobernaran en el país y que sería mejor que yo creciera y fuera a una escuela en un lugar donde me enseñarían a vivir en libertad. Cuando nos fuimos de Buenos Aires no tuvimos tiempo de llevarnos nuestras cosas; yo tuve que dejar un triciclo y un largo tren eléctrico que hacía marchar entre montañas, bosques y ríos que cabían sobre la mesa del comedor. Pero lo que más me dolió fue dejar a Pulqui, que dormía conmigo hecha una bolita tibia, acurrucada entre mis piernas, hasta que me despertaba a la mañana, siempre a la misma hora, para ir al colegio.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

«El Espejo» de Haruki Murakami cuento, traducción de Diana Morales Morales


Fidel Sclavo

Todas las historias que has estado contado esta noche parecen pertenecer a dos categorías. Están las del tipo en las que tienes el mundo de los vivos de un lado, el mundo de los muertos en el otro, y una fuerza que permite el cruce de un lado al otro. Esto incluye fantasmas y cosas así. El segundo tipo incluye habilidades paranormales, premoniciones, la habilidad de predecir el futuro. Todas tus historias pertenecen a alguno de estos dos grupos.

De hecho, tus experiencias tienden a pertenecer, casi todas, a alguna de estas categorías. Lo que quiero decir es que la gente que ve fantasmas sólo ve fantasmas, nunca tiene premoniciones. Y los que tienen premoniciones no ven fantasmas. No sé por qué pero parece haber una predilección individual por una u otra. Al menos esa impresión me da.

lunes, 26 de abril de 2021

Melancolía de mujeres analógicas, 24 abril, 2009 .Hernán Casciari


Daniel Egneus

Este relato apareció por primera vez en el blog Orsai, de Hernán Casciari, el 24 abril, 2009.
Me encuentro con un viejo compañero de la primaria que no veía desde los años ochenta, y del que tuve noticias a través de una red social. Nos citamos en un bar del centro, nos palmeamos con cariño falso, pedimos unas cervezas. Le digo: "Qué increíble, para lo que acaba sirviendo Facebook". Se ríe fuerte, como si le estuviera tomando el pelo: "Si Facebook sirviera solamente para encontrarme con vos, gordo boludo —me dice—, yo no tendría banda ancha en casa. A mí Facebook me cambió la vida, pero de verdad".

—¿Para tanto? —le pregunto.

—Mirá para afuera —me explica—. Imaginate que todas las mujeres que están pasando ahora por la calle tuvieran un cartel en el culo que dijera «estoy en una relación complicada», o «soy soltera», o «solamente busco amistad», o incluso «me interesan los hombres y también las mujeres»...

lunes, 19 de noviembre de 2018

La entrada en religión de Teodoro W. Adorno. Julio Cortázar



Del libro de ensayo y poesías “Último Round” (1969 Ed. Siglo XXI, México) seleccionamos este texto en el que Julio Cortázar se refiere a su gato Teodoro W.Adorno.
La entrada en religión de Teodoro W. Adorno
/ Escrito casi nada sobre gatos, cosa más bien rara porque gato y yo somos como los gusanitos del Yin y el Yang interenroscándose (eso es el Tao) y no se me escapa que cada gato en español es amo de las tres letras del Tao, con la g a manera del agujerito que dejan en los ponchos las mujeres de los indios navajos para que no se les quede el alma prisionera en el tejido; pero ya Kipling mostró que el gato walks by himself y no hay Tao ni prosa mágica que lo retenga más allá de sus horas y sus ánimos /

sábado, 11 de noviembre de 2017

"EL GATO" de HÉCTOR MURENA



¿Cuánto tiempo lleva encerrado?
  La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello le resultaba tan irreal como el día de su nacimiento, ese echo acaso más cierto que ninguno, pero que sólo atinamos a recordar como una increíble idea. Cuando descubrió, de improviso, el dominio secreto e impresionante que el otro ejercía sobre ella, se decidió a hacerlo. Se dije que quizá iba obrar en nombre de ella, para librarla de una seducción inútil y envilecedora.

martes, 7 de noviembre de 2017

SILENCIO CLARICE LISPECTOR




Por Clarice Lispector
Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.

martes, 7 de febrero de 2017

Una historia corta de Roberto Bolaño: Otro cuento ruso

En cierta ocasión, después de discutir con un amigo acerca de la identidad peregrina del arte, Amalfitano le refirió una historia que a él le contaron en Barcelona. La historia versaba sobre un sorche de la División Azul española que combatió en la Segunda Guerra Mundial, en el frente ruso, más concretamente en el Grupo de Ejércitos Norte, en una zona cercana a Novgorod.

martes, 3 de mayo de 2016

Un pequeño velero valiente, Arturo Pérez Reverte



El avión inclina un poco un ala y pierde altura, mientras la línea de la costa se advierte más allá de la ventanilla. Es un día luminoso y azul, aunque un fuerte mistral salpica el mar de borreguillos blancos y marca de oleaje la orilla lejana. Cierras el libro que has estado leyendo y observas el paisaje. Te gusta hacer eso cuando conoces la costa y las aguas próximas, reconociendo desde arriba lo que otras veces has navegado abajo: cabos, ensenadas, playas, puertos, se ofrecen a la vista como en un portulano o un mapa. Y una vez más no puedes menos que admirar a los hombres sabios y tenaces que, en siglos pasados, cuando no existían los satélites ni los aviones, consiguieron a base de compás, cañonazo, reloj, lápiz y papel, levantamientos cuyo trazado exacto, en buena parte de los casos, apenas se han visto modificados por las cartas náuticas modernas.

El Hurto (relato) de "El Jardinero de Sarajevo", Miljenko Jergovic



El hurto (relato). Extraido de "El jardinero de Sarajevo". Miljenko Jergovic. Ed Deria. Descatalogado.

En nuestro jardín crecía un manzano cuyos frutos se veían más hermosos desde las ventanas de mis vecinos. En vano, Rade y Jela traían a sus hijas fruta del mercado; ninguna manzana en el mundo era tan apetitosa como las nuestras vistas desde sus ventanas. Cuando sus padres se iban a trabajar, las niñas saltaban la valla y tomaban la fruta más madura. Yo las echaba, les arrojaba barro y piedras, defendía mi propiedad; aunque ni aquellas ni las manzanas me gustaban especialmente. Para vengarse, la hermana pequeña le dijo a mi madre que me habían puesto un uno en matemáticas. La jefa se fue corriendo al colegio y se convenció de la exactitud de sus palabras, y durante días me maltrató con ecuaciones de dos incógnitas. Tanta X y tanta Y me hicieron la vida imposible, por lo que decidí pagarles con la misma moneda empleando todos los medios a mi alcance.

sábado, 16 de mayo de 2015

Bendito aire de Buenos Aires.CLAUDIA PIÑEIRO




Esta es la tercera vez que participo en Verano/12. Los cuentos con los que participé en las dos entregas anteriores habían sido escritos tiempo antes, incluso estaban publicados en antologías, por lo que contar su historia consistía en un ejercicio de memoria y de detalles. Pero esta vez escribí el cuento para la ocasión, éste es un cuento sin un pasado detrás y, por lo tanto, para hablar de él necesito zambullirme en su génesis, en ese lugar donde aparece una imagen que si es lo suficientemente potente se guarda como una semilla hasta el momento en que las condiciones sean propicias para que germine y crezca.

viernes, 3 de abril de 2015

Hotel Recuerdo Por Pablo de Santis

He conocido muchos hoteles misteriosos, pero los hoteles que a uno le resultan más enigmáticos son los de la propia ciudad. Aunque nunca fui, puedo soñar con ir a un hotel de China o de Egipto; me resulta mucho más difícil imaginar que duermo en un hotel en Buenos Aires. A veces miro a través del vidrio el hall de los hoteles de Callao o Avenida de Mayo, y pienso en los viajeros que llegan a la ciudad por primera vez, y les envidio esa mirada en la que todo está por estrenar.
Los hoteles, con su recambio de pasajeros, sus ruidos extraños, las vidas invisibles detrás de las paredes, siempre se han prestado para la ficción. Acostumbrado a la vida familiar, estar solo me parece una excentricidad que solo vivo cuando viajo. Son los hoteles en sí mismos los que me parecen el verdadero país extranjero, las puertas numeradas de una cultura exótica.
En cuanto a este cuento, lo escribí hace un par de años para el catálogo del Festival de Cine de Mar del Plata, que dirige el gran José Martínez Suárez. Al releerlo le hice cambios que alteraron por completo el sentido del cuento, espero que para mejor.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

OCTAVIO PAZ 1914-1924






http://www.horizonte.unam.mx/cuadernos/paz/pazz.html

Oídos con el alma,
pasos mentales más que sombras,
sombras del pensamiento más que pasos,
por el camino de ecos
que la memoria inventa y borra:
sin caminar caminan
sobre este ahora, puente
tendido entre una letra y otra...


Espejo de palabras: ¿dónde estuve?
Mis palabras me miran desde el charco
de mi memoria. Brillan,
entre enramadas de reflejos,
nubes varadas y burbujas,
sobre un fondo del ocre al brasilado,
las sílabas de agua...

 Un charco es mí memoria. 
Lodoso espejo: ¿dónde estuve?
sin piedad y sin cólera mis ojos
me miran a los ojos
desde las aguas turbias de ese charco
que convocan ahora mis palabras. ...



sábado, 28 de junio de 2014

Había una mujer... / Haruki Murakami

Había una mujer que de vez en cuando se quedaba a dormir en mi apartamento. Luego desayunábamos juntos, y ella se iba al trabajo. Tampoco ella tiene nombre, pero sólo porque no es un personaje de esta historia. Aparece brevemente y desaparece enseguida. Por eso no le pongo nombre, para no liar las cosas. Pero que nadie piense que me la tomo a la ligera. La apreciaba mucho, y la sigo apreciando ahora que ya no está.

martes, 24 de junio de 2014

ENSIMISMARSE Y DESENSIMISMARSE




Cuando conseguí salir de mi ensimismamiento,para volver a la realidad, me encontré que estaba al principio de la calle Fuencarral, casi en la esquina con la Gran Vía. Supuse que la habría recorrido entera, como mínimo desde la glorieta de Bilbao. Llovía suavemente, pero yo llevaba paraguas, bastante viejo, aunque en buen estado. Seguí por Montera en dirección a sol. La lluvia no impedía a las tristes putas sujetar paredes, con los tacones, o con las nalgas. Un camión de bomberos subió con las sirenas puestas por la calle en dirección a Gran Vía. No había incendio alguno, quizás era tan solo un simulacro, o ganas de matar la tarde del sábado. Todos nos apartamos. Llegué a Sol. Allí era donde iba a coger el tren. Al llegar a la boca de acceso al tren y el metro, entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, sentí cómo la gente se aglomeraba bajo cubierto, nadie había previsto la lluvia, nadie quería mojarse y, por tanto, salir fuera de aquellos escasos cinco metros cuadrados a resguardo. No podía acceder. Me abrí paso como pude.

domingo, 22 de junio de 2014

MAR ADENTRO .CUENTO. JULIO RAMON RIBEYRO





Desde que zarpara la barca, Janampa había pronunciado sólo dos o tres palabras, siempre oscuras, cargadas de reserva, como si se hubiera obstinado en crear un clima de misterio. Sentado frente a Dionisio, hacía una hora que remaba infatigablemente. Ya las fogatas de la orilla habían desaparecido y las barcas de los otros pescadores apenas se divisaban en lontananza, pálidamente iluminadas por sus faroles de aceite. Dionisio trataba en vano de estudiar las facciones de su compañero. Ocupado en desaguar el bote con la pequeña lata, observaba a hurtadillas su rostro que, recibiendo en plena nuca la luz cruda del farol, sólo mostraba una silueta negra e impenetrable. A veces, al ladear ligeramente el semblante, la luz se le escurría por los pómulos sudorosos o por el cuello desnudo y se podía adivinar una faz hosca, decidida, cruelmente poseída de una extraña resolución. —¿Faltará mucho para amanecer? Janampa lanzó sólo un gruñido, como si dicho acontecimiento le importara poco y siguió clavando con frenesí los remos en la mar negra. Dionisio cruzó los brazos y se puso a tiritar. Ya una vez le habia pedido los remos pero el otro rehusó con una blasfemia. Aún no acertaba a explicarse, además, por qué lo había escogido a él, precisamente a él, para que lo acompañara esa madrugada. Es cierto que el Mocho estaba borracho pero había otros pescadores disponibles con quienes Janampa tenía más amistad. Su tono, por otra parte, había sido imperioso. Cogiéndolo del brazo le había dicho: —Nos hacemos a la mar juntos esta madrugada.

jueves, 5 de junio de 2014

DINOS CÓMO SOBREVIVIR A NUESTRA LOCURA – KENZABURO OÉ


Kenzaburo-Oe
Durante el invierno de 196…, un hombre anormalmente gordo estuvo a punto de caerse al estanque de agua sucia donde se bañaban los osos blancos. Aquello fue para él una experiencia tan dura, que casi se volvió loco. Gracias a este suceso, no obstante, logró librarse de una idea fija que hasta entonces lo había obsesionado; pero, una vez liberado, una lastimosa sensación de soledad hizo encoger todavía más el alma pusilánime de aquel hombre gordo. Entonces, aunque no venía a cuento, debido sobre todo a que por su carácter obraba siempre movido por impulsos repentinos, decidió quitarse de los hombros otro peso que lo oprimía.

EMBARGO- JOSE SARAMAGO



Se despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal, el ojo encuadrado de la madrugada que entraba, lívido, cortado en cruz y escurriendo una transpiración condensada. Pensó que su mujer se había olvidado de correr las cortinas al acostarse y se enfadó: si no consiguiese volver a dormirse ya, acabaría por tener un día fastidiado. Le faltó sin embargo el ánimo para levantarse, para cubrir la ventana: prefirió cubrirse la cara con la sábana y volverse hacia la mujer que dormía, refugiarse en su calor  y en el olor de su pelo suelto. Estuvo todavía unos minutos esperando, inquieto, temiendo el insomnio matinal.

jueves, 3 de abril de 2014

El extranjero / Albert Camus



Aun en el banquillo de los acusados es siempre interesante oír hablar de uno mismo. Durante los alegatos del Procurador y del abogado puedo decir que se habló mucho de mí y quizá más de mí que de mi crimen. ¿Eran muy diferentes, por otra parte, esos alegatos? El abogado levantaba los brazos y defendía mi culpabilidad, pero con excusas. El Procurador tendía las manos y denunciaba mi culpabilidad, pero sin excusas. Una cosa, empero, me molestaba vagamente. Pese a mis preocupaciones estaba a veces tentado de intervenir y el abogado me decía entonces: «Cállese, conviene más para la defensa.» En cierto modo parecían tratar el asunto prescindiendo de mí. Todo se desarrollaba sin mi intervención. Mi suerte se decidía sin pedirme la opinión. De vez en cuando sentía deseos de interrumpir a todos y decir: «Pero, al fin y al caso, ¿quién es el acusado? Es importante ser el acusado. Y yo tengo algo que decir.» Pero pensándolo bien no tenía nada que decir. Por otra parte, debo reconocer que el interés que uno encuentra en atraer la atención de la gente no dura mucho. Por ejemplo, el alegato del Procurador me fatigó muy pronto. Sólo me llamaron la atención o despertaron mi interés fragmentos, gestos o tiradas enteras, pero separadas del conjunto.

viernes, 28 de marzo de 2014

El Rastro de tu Sangre en la Nieve Por Gabriel Garcia Marquez


Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. El guardia civil con una manta de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de una linterna de carburo, haciendo un grande esfuerzo para que no lo derribara la presión del viento que soplaba de los Pirineos. Aunque eran dos pasaportes diplomáticos en regla, el guardia levantó la linterna para compro bar que los retratos se parecían a las caras.