jueves, 10 de mayo de 2018

Las cartas de Saul Bellow





El blog Papeles perdidos compartealgunas de las cartas que Saul Bellow escribió a escritores como William Faulkner, Philip Roth, John Cheever, Cynthia Ozick, entre otros. Ediciones Alfabia reunió y publicó las más de 300 cartas inéditas en español.
Les dejo el texto dirigido a Cheever:
Chicago, 9 de diciembre, 1981
A John Cheever
Querido John:
Desde que hablamos por teléfono he pensado incesantemente en ti. Podría decir muchas cosas, pero no lo haré, probablemente puedas arreglártelas sin ellas. Lo que me gustaría decirte es esto: no hemos pasado mucho tiempo juntos pero hay un vínculo significativo entre nosotros. Supongo que en parte se debe a que los dos practicamos el mismo oficio autodidacta. Permite que intente expresarlo mejor: sometimos nuestras almas al mismo tipo de educación, y esa formación esotérica en la que tuvimos el descaro de persistir, bajo la mirada hostil de la América exotérica, es lo que nos une. Sí, hay simpatías más profundas, pero soy demasiado torpe como para llegar hasta ellas. Ahora solo puedo ofrecer lo que está disponible. Ninguno de los dos respetaba las «condiciones» superficiales de los orígenes sociales. En tus orígenes había ciertas ventajas; fuiste demasiado decente como para explotarlas. Los míos, supongo, solo debían ser «superados», y no tenía el menor deseo de molestarme en ello. Sin embargo, estaba en posición de observar las desventajas de los aventajados (el orgullo idiota de los anglosajones blancos protestantes, las tradiciones sureñas). No había en ti ni rastro de ello. Estabas dedicado, como corresponde a un escritor, a transformarte a ti mismo. Cuando leí tus cuentos reunidos me emocionó ver la transformación que se producía en la página impresa. No hay nada que importe de verdad, salvo esa acción transformadora del alma. Te amé por eso. Te amaba de todos modos, pero por eso especialmente.
Hemos navegado de un lado a otro de estos mares estadounidenses durante muchas décadas; también hemos tenido nuestros malos viajes: absurdos inevitables, mal tiempo, pero eso no importa de verdad. Intento decir lo que importa.
Cuando le dije que te iba a escribir, mi hijo Adam, que ha venido a vernos a Chicago, quería que te dijera que le había encantado tu novela corta [Esto parece el paraíso]. A mí también.
Si no te resulta posible venir a Chicago, volaré a Nueva York cuando te vaya bien.
Con amor...
AKANTILADO. Literatura, pensamiento, crítica… Un blog de Irad Nieto

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